Empecé a tomar fotografías a una temprana edad, siendo la fotógrafa designada de mi familia. Siempre sentí una necesidad innata de preservar momentos, de acapararlos en forma física o digital por cuento tiempo pudieran permanecer. Supongo que es parte de tener mala memoria.

Mi trabajo cono fotógrafa empezó mayormente impulsado por esta necesidad de preservar memorias. De recordarme en un espacio en el tiempo. Tanto Factura/Fractura como Casi nacieron conceptualmente de esta necesidad.

Factura/Fractura comenzó como parte de mi tesis de post-bachillerato en Massachusetts College of Art and Design (MassArt). Era 2015, estaba recién radicada en Boston haciendo mi posgrado mientas que en mi nativo Puerto Rico la amenaza de un nuevo proyecto de ley que crearía una Junta de Control Fiscal enterraba sus garras en la psiquis del pueblo, prometiendo medidas de austeridad que afectarían a la mayoría de la población, especialmente aquellos que ya viven en pobreza.

En los Estados Unidos, viviendo en la ciudad donde reside la Corte en la que se discuten y deciden todos los casos relacionados a Puerto Rico y su futuro, La Corte de Apelaciones de Estados Unidos para el Primer Circuito, tuve la suerte/desgracia de tener personas dentro de los pasillos del Congreso quienes me enviaban los borradores de lo que se convirtió en PROMESA. La ley pasada por el gobierno de Barack Obama que ultimadamente puso del gobierno de la isla en las manos de oficiales no electos, hundiendo el país en mas inequidad y perdida de oportunidades para la población local. De esos borradores, de la amenaza de medidas como el salario mínimo de 4.25$ por hora para los jóvenes adultos recién entrados en un mercado laboral sobresaturado vino furia y ansiedad. Factura/Fractura fue mi intento de soltar estas emociones al mundo y capturar un momento en el tiempo en el cual PROMESA era tan solo una promesa en la larga historia de el intervencionismo Americano en la colonia mas antigua del mundo. En uno de los retratos me utilizo como sujeto, tomando inspiración del mito Griego de Perséfone y Hades, comiendo una granada para representar los anos en el infierno que hemos y seguimos viviendo bajo el control que los Estados Unidos nos ha impuesto a quienes estamos sujetos a leyes creadas por un gobierno por el cual no podemos votar.

Mientras que en ese momento el uso de la obscuridad y de linternas de tungsteno fueron tanto una decisión estilística a lo Bill Henson ( un referente después del hecho) tanto como una herramienta narrativa para representar la próxima austeridad, en los anos siguientes se ha convertido en una representación literal de una noche típica en Puerto Rico donde las frecuentes interrupciones eléctricas se han convertido en la norma mientras que los costos de utilidades aumentan.

Mi trabajo sigue siendo impulsado por una necesidad de preservar la memoria, pero también es ahora impulsado por la curiosidad de explorar cuan hacia la abstracción se puede llevar una imagen y que todavía se considere una fotografía, un momento en el tiempo.

Cais empezó como un recuento del fin de una relación y la lucha por encontrar identidad en el ser solo luego de ser parte de una pareja. Las imágenes borrosas sirven como una representación de la fractura en la percepción del ser, para preguntar quien soy después de una vez haber sido parte de un par, de un ellos, de un nosotros. Una serie de fotografías tomadas en el apartamento vacío, austero y blanco que me encontré alquilando antes de que la pandemia global nos encerrase en una cuarentena, es una exploración y record de la soledad. Pero también de una forma, un rompimiento en lo que cuenta como un autorretrato cuando las reglas formales del retrato se echan al lado en favor de un enfoque desvanecerte.

En estos momentos me encuentro trabajando en proyectos que marcan una partida mas aguda ante mi previo cuerpo de trabajo con dos series sin terminar llamadas Cidade y Chasis: Una Historia de Amor.

Cidade es una exploración de la ciudad nocturna y el paisaje, enfocado solamente en las luces que permanecen prendidas después de que el mundo se ha ido a dormir, Al remover en la mayor parte la presencia de las edificaciones, circunvengo la fotografía arquitectónica tradicional y el ojo avizor en favor de una mirada juzgante hacia las estructuras que nos cobijan y confinan a diario. Mayormente tomada con fotografía análoga, tanto gran formato como 35mm, con algunas imágenes digitales dadas las restricciones materiales, la abstracción de solo luces en un mar de obscuridad sirve para representar la falta de humanidad en lo que me gusta referirme como retratos prejuiciados de sujetos inmóviles.

Chasis: Una Historia de Amor empuja tanto la abstracción y el uso de medios digitales no tradicionales al ser capturadas en celulares, como lo hace todo el mundo cuando hace querellas con las aseguradoras de autos después de un accidente.

Es una historia de amor, un cuento del amor que los puertorriqueños han tenido con los vehículos de motor desde que el primer automóvil se importo a Puerto Rico en el 1904. Chasis captura lo que en Puerto Rico llamamos los “besitos”, los a veces brutales besos que vienen como parte de los choques de estas bestias mecánicas. Al enfocarme solo en la carrocería doblada, las piezas interiores expuestas y la destrucción, mi intención es empujarme mas hacia el abstracto.

Al estas series ser trabajos en proceso, busco moverme cada vez mas a borrar lo identificable y la decisión de enfocarme en los detalles minúsculos que muchas veces pasan por desapercibidos cuando miramos la imagen final.

I began taking photographs at an early age, being my family’s designated photographer. I always felt an innate need to preserve moments, to hoard them in a physical or digital format for however long they could remain. I guess it came with the territory of having a faulty memory.

My work as a photographer began being mainly driven by this need to preserve memory. To remember myself in a space in time.  Both Facture/Fracture and Cais were conceptually born from this need.

Facture/Fracture began as part of my thesis work for my post-baccalaureate at the Massachusetts College of Art and Design (MassArt) It was 2015, I was new in Boston and pursuing my degree. Meanwhile, in my native Puerto Rico the looming threat of a Fiscal Oversight Law project sank its claws in the psyche of the populace, promising upcoming austerity measures that would affect most of the population, especially those already living in poverty.

 

In the US, living in the very city where the Court in which all cases regarding Puerto Rico and its future are discussed and decided, The United States Court of Appeals for the First Circuit, I had the fortune/misfortune of having insiders in the halls of Congress feeding me the drafts of what became PROMESA. The Obama-passed law that ultimately placed the island’s government in the hands of unelected officials, sinking Puerto Rico into more inequity and loss of opportunities for the local populace. From these drafts, from the threat of a minimum wage of 4.25$ per hour for young adults starting out in the already saturated job market came anger and sinking anxiety. Facture/Fracture was my attempt at getting these feelings out into the world and capturing a moment in time when PROMESA was just a promise in the long history of US interventionism in the World’s Oldest Colony. In one of the portraits, I use myself as the subject, taking inspiration from the Greek myth of Persephone and Hades, eating a pomegranate to represent the years spent in hell and the ones that are ongoing due to the control the US has upon us who are bound by laws made by a government we cannot elect.


While at the time the use of darkness and tungsten flashlights as the sole source of illumination were both a stylistic choice a la Bill Henson (a reference after the fact) as well as a narrative tool to represent the upcoming austerity, in the years since it has become a literal representation of a typical night in Puerto Rico where frequent power outages have become the norm while utility prices soar.


My work still is driven by the need to preserve memory, but now it is also driven by the curiosity of exploring how far into the abstract can an image go and still be considered a photograph, a moment in time.

Cais began as a memoir of the end of a relationship and the struggle to find identity in the single self after being part of a pair. The blurred images serve as a representation of a fracture in the perception of self, to ask who am I after I was once a part of an us, of a them, of we. A series of photographs taken in the empty, sparse and stark white apartment that I ended up renting before the global pandemic began and locked us in quarantine, it is an exploration and record of loneliness.  But also in a way, a rupturing into what counts as a self-portrait when the formal rules of portraiture are cast aside in favor of an ever-softening focus.

Currently, I am working on an even further departure from my previous body of work with two ongoing series called Cidade and Chassis: A Love Story.

CIdade explores the night city and landscapes, focusing only on the lights left on while the world sleeps. By mostly removing for the most part the presence of the actual building, I circumvent traditional architectural photography and the voyeuristic eye in favor of a judgemental look to the structures that both house and confine us daily. Mostly done with film photography, both large and 35 mm formats, with a few digital images due to material constraints, the abstraction of only the lights in a sea of black serves to represent the absence of humanity in what I like to refer to as portraits of judged, immobile subjects.

Chassis: A Love Story pushes both abstract exploration and the usage of non-traditional digital means by being captured on cellphones, just like everyone does when filing claims for auto insurance after an accident.

It is a love story, a tale of the affair that Puerto Ricans have had with motor vehicles since the first car was imported in Puerto Rico in 1904. Chassis captures what in Puerto Rico we call “besitos”, the sometimes brutal kisses that come as a part of the collision of these mechanical beasts. By focusing on only the metal bending, the exposed inner workings and destruction, I intend to further propel into the abstract.

As these series are still in progress, I look into erasing the identifiable and the choice of focusing on the minute, the details that we mostly miss when looking at the bigger picture.